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Pandemia y cambio de hábitos

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La pandemia que afecta al mundo

nos vio obligados a cambiar hábitos. Cosas que antes nos parecían normales como saludar con un beso y un abrazo ya no se pueden hacer. El uso obligatorio del barbijo ,llevar bolsas de tela para hacer las compras, mantener 2 metros de distancia entre unos y otros, llegar y sacarse la ropa y ponerla a lavar, e ir a bañarse, son cambios de hábitos que se nos impusieron para protejer nuestra vida y la de los otros.
Una prueba de amor por uno mismo y por los que nos rodean, que la naturaleza nos impuso pero que puede ser beneficiosa si se mantiene cuando todo esto pase. No nos referimos al uso del barbijo sino, por ejemplo, al llamado home office, que puede alivianar el tránsito o hacer que los trenes no vayan tan colmados de pasajeros.Otro cambio de hábito que observamos es el tiempo, ese que es sagrado pero que la voracidad del capitalismo nos consumía, y ahora que todo se ve más lento, ahora que a veces sobra el tiempo es bueno poder estar más con nosotros mismos, por qué no?
Los chicos vuelven a vivir lo que vivíamos nosotros en nuestra infancia, hacer la tarea en casa ,mientras las madres o los padres preparan la comida, algo impensable dos meses atrás.
Es que el capitalismo, nos había llevado a no tener tiempo para nada, y tuvo que venir una pandemia a generar cuarentena en todo el mundo, y en cierto modo, darnos tiempo. Tiempo, pero distancia y en algunos casos angustia, la angustia de la soledad, la angustia de no saber qué hacer con ese tiempo y la pregunta es, qué nos obliga a hacer algo con él? Nos obliga el sistema que nos acostumbró a, en todo momento, estar haciendo algo. Podemos cambiar ese hábito también? Que no significa fomentar la vagancia sino el conocimiento de uno mismo, y de los otros. La filosofía, el amor al conocimiento.


Es cierto que son demasiados los cambios de hábitos a los que nos vimos obligados. Pero, pensemos, cuántos de nosotros, ahora comemos cuatro veces por día, y antes comíamos una sola vez y a las corridas.
La pandemia dijo: paren el mundo. Y más allá de lo doloroso de esta situación… cuantas cosas estaban mal en el mundo, ahora que lo vemos todo con detenimiento, no?

Un hábito que se impuso, es en el caso de los padres separados, que no pueden ver a sus hijos, o en el caso de los trabajadores de la salud, que tampoco pueden hacerlo, por amor, porque de eso se trata el amor, de cuidar al otro.

Con respecto al consumo se pudo observar que se consumen más bebidas alcohólicas , gaseosas y golosinas, que frutas. Eso puede haber sido generado por una razón, calmar la ansiedad , está comprobado que el chocolate, por ejemplo, estimula la serotonina, que es el neurotransmisor de la felicidad. Por otro lado el consumo es inmediato.

También se ve, es que ya no se puede ir a las casas de comidas rápidas, lugares que estaban siempre lleno de pibes, hábito que si se sostiene puede ser beneficioso para el bolsillo y la salud.

Una novedad es que mucha gente, que no era afecta al ejercicio físico, empezó a realizar actividad física en sus casas, ésto libera endorfinas y si se sostiene cuando esto pase, también es beneficioso para la salud,

Pero el hábito que más cambió, es el de empezar a ver al otro, con profundidad, a prestar atención y valorar con intensidad, lo que antes dábamos por seguro, como los abrazos, como la persona que ya no vemos y antes veíamos todos los días, VALORAR, lo que nos resultaba seguro, porque desscubrimos que nada es seguro ya, excepto el amor, la resistencia, y la convicción de tomar lo mejor de ésto y desechar lo peor.

Como dice Silvio Rodriguez, solo el amor, convierte en milagro en barro. Hagamos el milagro entonces…

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