Inicio Notas de opinión COMPAÑERA EVITA

COMPAÑERA EVITA

261
0

El 26 de Julio del año 1952 pasaba a la inmortalidad nuestra compañera Evita.

Evita, había sido la única hija «natural» no reconocida por su padre Juan Ibarguren. En su infancia, su madre se mudó con ella y sus hermanos a Junín, donde, debido a los gobiernos que beneficiaban al mercado, ella, como tantos otros, pasó muchas necesidades.

En su juventud en un acto de rebeldía y buscando un futuro mejor Evita viajó a Buenos Aires para dedicarse al radioteatro.

Más tarde, con el terremoto de San juan,conoció a Juan Domingo Perón, de quien se enamoró y con quien luego se casó. Allí pasó a ser Eva Duarte de Perón.

Desde entonces, comenzó a participar en política, acompañando a Perón en su recorrida por el país. Pero Evita no era sólo la mujer de Juan Perón y así se destacó su personalidad, transformándose en dirigente política sin olvidar nunca, las necesidades que había pasado en su infancia.

Evita, nos dio el derecho a las mujeres de votar.

Evita, nos dio la posibilidad de participar en política.

Evita, dio pensiones a la vejez, creó hogares para madres solteras,la ciudad de los niños, colonias de vacaciones, realizó campañas de vacunación, campeonatos deportivos,entre tantas, muchísimas otras cosas.

Y por eso, la oligarquía la odiaba.

Una luchadora incansable, que a pesar de haber estado en el poder nunca se olvidó de sus raíces y siempre fue amada por la mayoría del pueblo.

Evita, murió de cáncer. En algunas paredes pintaban: «Viva el cáncer», porque de esa manera odia la oligarquía, desde sus entrañas, deseando siempre la muerte de quienes osan darle derechos a los sin derechos, sin voz, y hasta que llegó ella, algunas, sin voto.

El legado de Evita no fue sólo todos los derechos que conseguimos con su incansable gestión, sino también el pensamiento crítico, el pensamiento poítico y la generación de conciencia en el pueblo, sobre todo en las mujeres y en los trabajadores.

Cuando derrocaron a Perón el el 55, la libertadora quemó todo lo que había en las fundaciones de Evita, inclusive pulmotores. Las damas de la alta sociedad que respondían a «Cristo Vence», redactaron informes donde decía que los niños de la fundación comían demasiado bien y renovaban muy rápido su vestuario. Todo, pasó a instituciones militares, todo, lo destruyeron.

Incluso mutilaron el cuerpo de Evita, después de muerta. Le preguntaron a una alto jefe de la represión ilegal muy cercano al dictador y genocida Videla por qué el secuestro y tantas idas y vueltas con un cadáver y la respuesta fue: » Tal vez porque a ella, es a la única que siempre, aún después de muerta, le tuvimos miedo».

En estos tiempos de pandemia que nos atraviesan hacer un paralelismo no cuesta demasiado.

Desde el Gobierno Nacional, hablan de cerrar la grieta, una grieta que existió desde aquellas épocas . Una grieta imposible de cerrar. Los que sabemos por historia lo que hicieron con Evita y por vivencia lo que hacen con Cristina tenemos claro que esa grieta va a existir en todos los tiempos, incluso en éste.

Apelar a que no haya grieta suena un tanto inocente, por así decirlo.

Los mismos que antes pintaban viva el cáncer con Evita, son los que le dicen a Cristina: Yegua, Puta, Montonera, Chorra. Son los que le meten veneno todos los días a la gente con la anti cuarentena. Los que mutilaron a Evita y quemaron toda su obra son los mismos que desaparecieron una generación entera.

No pudieron con Evita, no pudieron con las madres y las abuelas. Intentaron con los 30 mil compañeros desaparecidos borrar los ideales y las convicciones que nos dejó Evita, y tampoco pudieron. No pudieron robando bebes. No pudieron con Cristina.

Esa grieta, que algunos intentan cerrar, nunca va a poder ser cerrada. Porque de un lado siempre van a estar los que quieren seguir conquistando derechos, los que sienten el hambre ajeno como propio, los que nacen con ideas y convicción, y del otro, estarán los que quieren destruir esas mismas ideas, los que no pueden soportar que un pibe de la villa pueda salir de ahi y tener una vida mejor. Los que creen que comer pescado, como lo creían en la época en que Evita aún no era inmortal, es un lujo que algunos pibes, no se pueden dar.

Si Evita hoy pudiese hablar,segurament la respuesta a cerrar la grieta, sería la misma que dijo, muchos años atrás: «Tengo dos distinciones: El amor de los humildes, y el odio de los oligarcas».

Comente con Facebook