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De nudos en la garganta, desolación y tristeza

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Y un día el corazón del Diego se detuvo y, con él, todos dejamos de latir por un segundo. Ese segundo se llenó con cada momento en que, nuestras vidas, se llenaron con la magia de su zurda, con sus respuestas filosas, con sus anécdotas y, quienes tuvimos la suerte de cruzarlo alguna vez, la propia con el mejor del mundo. Cuando nuestros corazones volvieron a latir, el nudo en la garganta, que describió René Higuita, se apoderó de nuestras sensaciones y las lágrimas brotaron. Y volvimos a recordar cada momento triste en la vida de Diego. Esa vida que, muy a su pesar, todos pudimos vivirla de modo vicario. Ese padecer con sus penas, pero sin que nos afecte el cuerpo, tal como cuando vemos una novela. Nos acordamos de cada una de ellas (las que se conocen) y nos acordamos de su presente hace pocos días: allí descubrimos que, Diego, no solo no era inmortal, sino que estaba sufriendo y su corazón dijo hasta acá. Estamos con mucha tristeza, como dijo Cristina Y buscamos confortarnos en la idea que, ahora, está libre: libre de dolor, libre de pesares, libre de presiones.

Diego nos hizo inmensamente felices, dijo el Presidente Fernández y también dijo que lo vamos a extrañar toda la vida. Ambas cosas son verdad, pero es difícil hablar de Diego en pasado. Es difícil hablar en pretérito de quien, entre Perón y los Kirchner, fue el único que le dio alegrías al pueblo argentino. Sus hazañas futbolísticas podrán verse hasta el fin de los tiempos para admiración de los fanáticos del fútbol. Sus anécdotas también para deleite de los que gustan del enfrentamiento con los poderosos. Sus frases seguirán siendo parte del acervo cultural argentino y nos seguirán sacando una sonrisa. Porque se seguirán escapando tortugas y porque, muchos, la seguirán teniendo adentro.

Va a ser muy grande su ausencia, tan grande como su recuerdo, pero el saldo no es neutro ni puede serlo: sencillamente no está y la cuenta no cierra. Recordaremos el 2020 como el año de la pandemia y el año que murió el mejor jugador de todos los tiempos.

Las muestras de amor en las redes sociales, son el reflejo de una sociedad dolida: mensajes que hablan -en primera persona- de alguien que los marcó de alguna forma. Rescato el que me ha parecido el más completo: “D10s ha muerto, Nietzche”. se pudo leer en Twitter. Tal vez el más lúcido, complejo e irónico análisis que se puede hacer sobre la figura de Diego. La controversia, la admiración y la desolación, todo junto en cuatro palabras.

Esta es la nota que ningún periodista quisiera escribir. Todos los que estamos, en este momento atrás de un teclado, sabemos que vamos a recordar ese nudo, ese llanto y esa desolación al momento de escribir la nota de la partida de Diego.

Queda agradecerle por los enormes momentos disfrutados. Queda secarnos las lágrimas.

Descansá en paz, D10s!  

Rodrigo Mas

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