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Sergio Burstein: Se le puede doblegar el brazo a la impunidad

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Mucha gente pasa su vida preguntándose, ¿en qué momento cambia tu vida? Sergio sabe
exactamente en qué momento su vida dio un giro para siempre: El 18 de Julio de 1994, a las
9:53 de la mañana, Rita,mamá de sus dos hijos, perdía la vida en el segundo atentado con
explosivos que se daba en la Argentina. Rita y 84 argentinos pasaban a ser la lucha de Sergio
por encontrar justicia.
Sergio es de esos entrevistados que es imposible no lograr empatía: es directo, punzante, al
hueso. Te tira centros para titular. No da lugar a medias tintas, pero también te embarca en
momentos de profundidad y reflexión, que hace muy difícil mantener la distancia periodística.
Sergio Burstein es el entrevistado de la semana y la persona con quien charlamos sobre los 26
años de la voladura de la AMIA.
La charla comienza unos minutos más tarde de las diez de la mañana. Lo último que estuve
releyendo sobre él fueron las declaraciones de Macri sobre él, cuando lo ninguneó en el
programa de Mauro Viale ante la denuncia de Sergio de las escuchas a su teléfono. No puedo
evitar el humor ácido y arranco para romper el hielo:

Rodrigo Mas- En este caso te tengo que decir que te estoy grabando pero, bueno, es la forma
para después poder desgravar la entrevista.
Sergio Burstein- Quedate tranquilo que yo también te estoy grabando. Ahora, por lo menos, es
democrático.
No puedo evitar la risa, el entrevistado conoce el paño y está preparado. Va a ser una charla,
con pocas preguntas pero con mucha información:
RM- Cuando empecé a hacer un “racconto” de tu trayectoria, como líder social, líder
comunitario involuntario -por supuesto- me encontré, nuevamente, con frases muy
desagradables que se dijeron de vos y, justamente, llegaba al punto de las escuchas:

SB- Si, esas cosas que se han dicho y que se dicen, si querés hablamos de eso justamente
porque, expresiones, que se dicen sobre uno y son “cucardas”. Esas expresiones que se dicen
sobre uno, una las guarda y las tiene, casi, como un cuadrito, porque depende de quien venga y
quienes han dicho esas cosas, quedó demostrado de que las ratas eran ellos, que los traidores
que los que vendieron la sangre de los muertos, fueron ellos y está por escrito y está
demostrado, por eso a mí no me molestan. Por supuesto que, en su momento, te duelen. No
por uno, sino por tu familia, por tus hijos, que tus hijos te digan «hacé algo papi para que bajen
eso. Es una vergüenza cada vez pongo tu nombre aparecen esas cosas yo se que no sos así, sos
mi viejo, vivo al lado tuyo. Yo se en qué condiciones vivimos, como trabajas, con qué te ganas la
guita y lo que sé, porque desde que nací, lo he visto, y que no sos eso que dicen, no te hagas
problema, el tiempo nos va a dar la razón” y así fue. Las emociones recorren 26 años de
penurias, pero también de certezas y la satisfacción de el reconocimiento judicial de esa
certeza. Por eso continúa:
SB: Cuando terminó el juicio en Febrero, del encubrimiento del atentado de AMIA ahí quedó
todo aclarado, que llevó a la declaración que mandó Interpol respecto al Memorándum (Nota
del Periodista: se refiere a la confirmación, que envió Interpol que nunca se levantaron las
alertas, ni se solicitó que así fuera por parte del gobierno argentino. Y que, el juez, era el único autorizado para tal requisitoria. (Lo que derrumbó la teoría de Nisman sobre CFK y Héctor Timerman como culpables de un encubrimiento).

RM- Cuando uno vuelve a Julio del 94, se encuentra con determinadas cosas que han pasado y
una cantidad de nombres, uno revisa lo que fue la causa Brigadas, AMIA 1, AMIA 2 y los
nombres, es impresionante la cantidad de personas que tuvieron algún tipo de actuación en
esto, involuntaria o no, y -sobre todo- la cantidad de nombres que se han perdido en el camino
con la última condena: Galeano (que finalmente se lo condena) pero como todo tiene sabor a
poco. Tellendín ahora es abogado y representa a personas. Fino Palacios murió sin ningún tipo
de condena real, Beraja tampoco tuvo su momento tras las rejas… Los sinsabores, es decir me
gustaría poder ir más allá de la cuestión jurídica si no de la cuestión más personal de uno
SB- Es increíble lo que me estás preguntando y se refiere a lo que te dije: que uno conserva y
preserva esos insultos, porque tiene que ver con eso que vos decís: Cuando terminó el juicio en
febrero del año pasado, que se llevó adelante con una caratula impresionante (que se
enjuiciaba a los que encubrieron el encubrimiento). no solo por solo por lo que dice la caratula
si no sino por prevaricato y por todo, pero se sintetizó en el encubrimiento del encubrimiento,
ninguno de los que estuvieron sentados ahí, desde Menem, Anzorreguy, Beraja, Fino Palacios,
Mullen, Barbaccia, Galeano, todos los que tuvieran que ver -en gran parte de la investigación-
en cuanto al atentado de la AMIA, desde el mismo momento del estallido de esa bomba que
cercenó la vida de 85 personas, los únicos que se puede decir la justicia colectó pruebas en
contra de ellos para poder llevarlos a juicio. Pruebas judiciales. No son solo “pruebas” como
dicen por ahí alegremente. Bueno luego de un trajinar interesante, fuimos declarar -familiares-
aquellos que tenemos una presencia permanente desde el mismo momento de la bomba.
aquellos que nos comprometimos con la verdad, aquellos que pusimos nuestra vida para
esclarecer el atentado de AMIA, porque el Estado Argentino no hizo los deberes como
corresponde,
no nos dio las respuestas que todos necesitan. Más que nada, las víctimas, para
que se les devuelva la dignidad. Cuando terminó ese juicio, cada uno de nosotros pudo decir –
sin ningún límite de tiempo- a los jueces y a los acusados, en mi caso pude decirle a Galeano, lo
que él había hecho. Los jueces me lo permitieron, al terminar ese juicio, cuando uno salió,
después de la conmoción, yo me acuerdo con un papelito con cada uno de los que estaban
siendo juzgados e iba poniéndole la sentencia y también la absolución, la declaración de
inocencia porque no se había probado en juicio por lo cual habían sido juzgados. A la salida, me
preguntaban cómo me sentía. Realmente estaba conmocionado, se me caían las lágrimas, soy
de llorar muy fácil, más allá de la dureza que uno pueda decir, en el interior hay una persona
que necesita sacarse la angustia, la impotencia, el dolor de lo que viene viviendo hace veintiséis
años de convivir en una familia y un país, donde – a la impunidad- es muy difícil doblarle el
brazo. De ganarle a la impunidad. Pero ese día, todas esas cosas que se decían, no solamente
de mí, de muchos familiares, de todos aquellos estábamos señalando y decíamos que, la
investigación del atentado, era el encubrimiento más vergonzoso que había ocurrido -en forma
contemporánea- a nosotros. Por lo menos, por parte del poder judicial, gran parte del poder
político, los medios hegemónicos. Se habían conjugado a que nunca se sepa la verdad. De
dirigentes comunitarios de la AMIA y la DAIA -poniendo nombre y apellido como siempre,
porque nunca hui a poner el nombre, no hablo genéricamente: yo te doy nombre y apellido.

RM- Estamos hablando de Rubén Beraja.
SB- No, no sólo de Beraja, de todos aquellos que integraron las comisiones directivas de DAIA y
AMIA, hasta el día de hoy, sin excepciones (se corrige) u honrando raras excepciones, porque la
verdad, hubo dirigentes y que hay dirigentes que no se plegaron a esa farsa y a esa
complicidad, por ser parte por acción u omisión para que no se sepa la verdad del Atentado a la
AMIA, para para servir a intereses foráneos y utilizar 85 muertos para dar un soporte político (y
de toda índole) al gobierno Israelí y a la embajada de Estados Unidos. Más claro, agua.
La responsabilidad de los dirigentes comunitarios, en el encubrimiento hasta el día de hoy, es
algo que Burstein deja en claro:
SB -Desde que fue el atentado, desde el mismo atentado hasta el día de hoy, los dirigentes
comunitarios son cómplices de los que estoy diciendo: de que no se sepa la verdad, por acción u
omisión. Porque callaron ante todo lo que ocurrió.
Sergio vuelve a ese exacto momento al finalizar el juicio por el encubrimiento del
encubrimiento:
SB: pero cuando termina ese juicio y salí, los periodistas me preguntaban, y a mí, lo único que
atiné a decir fue: “estoy conmocionado, porque finalmente logramos demostrar de que, lo que
nosotros decíamos, no era mentira. No era una fantasía y yo, lo más feliz que estoy, es poder
pararme frente a mis hijos, frente a mi familia y decirles que se dieron cuenta que yo no soy el
“boludo” aquel, ese boludo que andaba deambulando por los pasillos, diciendo “es mentira, es
mentira”. Que le pegaron con lo que tenían. Que lo llamaron traidor a su sangre. Que lo
llamaron “que le pagaban para decir lo que decía”. Que había estado al servicio de distintos
grupos políticos o de Néstor y CFK. Por estar en un viaje acompañando a un presidente, a una
presidenta para denunciar en Naciones Unidas “lo hacía para tener un viajecito gratis. y tantas
otras cosas… Sentí que no era el boludo aquel, que podía par frente a mis hijos que tantas
veces me habían dicho: “y a vos te parece que vas a lograr algo?”
La emoción del recuerdo, vuelve a aflorar y coloca las palabras en tercera persona:
SB: …Vos te das cuenta que le dedicaste tantos años de tu vida y nos quitaste vida a nosotros
nos quitaste tiempo te quitaste tiempo a vos, vivís rodeado de la muerte vivís rodeado de todos
los días de escribir de hacer una nota y te lleva tiempo. Después te levantas mal o te acostás
diciendo que vas a dejar todo. Y al otro día, empezás de vuelta. Eso es lo que más me
emocionó: demostrar que se puede. Que se le puede doblegar el brazo a la impunidad en
cierta medida
. Porque ese día, terminaron condenados todos aquellos que, desde el momento
en que nos dimos cuenta que nos estaban mintiendo, los señalamos. Y ese día fue cuando nos
echamos (gran parte) de un poder político, desde de la dirigencia comunitaria de algunos
medios Clarin, La Nación, Infobae. Los que ya sabemos que están del otro lado. Los que, día a
día, trabajan para que no se sepa. Todos aquellos que fueron cómplices de Galeano, sus amigos
(y entre ellos Beraja) y los dirigentes comunitarios, hasta el día de hoy, porque hasta el día de
hoy -quienes están como querellantes- van a seguir insistiendo, incansablemente que hasta el
juicio 1 de la AMIA, fue una barbaridad.
El juicio AMIA uno fue a la “pata” local, expresado en la policía bonaerense, que prestó la
logística para concretar el atentado, pero todos quedaron absueltos, por los desmanejos en la
instrucción y la complicidad de Galeano. Y Burstein tiene mucho para decir al respecto:

SB: Porque la Policía de la Provincia de Buenos Aires eran responsables y son responsables de
haber sido participes necesarios en el estallido del atentado de la AMIA. Ante todos los
estamentos que detectaron que fue una mentira, que fue un armado, ante jueces y fiscales que
han terminado condenados, por eso, ellos van a seguir insistiendo, en que fueron los policías y
de que los responsables de la Embajada (de Israel) y a la AMIA, es el Estado de Irán. No se van
a cansar. Pero ellos, en su fuero lo íntimo, saben que todo esto, nunca lo pudieron probar y que,
jamás, hubo una prueba judicial en contra de todos ellos.
Veintiséis años es mucho tiempo de recuerdos amargos, pero también fue tiempo para separar
paja de trigo:
SB: El agravante, es que con la causa Memorándum, quedó demostrado lo más ruin que puede
ser una persona, un ser humano: y que son dos familiares, que perdieron a sus hijas, hayan sido
cómplices de estos impresentables. A sabiendas que nunca se caía las alertas rojas si no lo
determinaba el juez, llegaron a acusar a CFK a Héctor Timerman. Que cargan con la muerte de
Héctor sobre sus hombros
. No dijeron un solo apellido y los acusaron de traición a la patria.
Dos impresentables que perdieron a sus hijas, hasta a eso han llegado. Vendieron la sangre de
los muertos.


Sergio vuelve a recordar las acusaciones recibidas y a Héctor Timerman:


SB: Ellos fueron los que nos acusaron a nosotros cuando apoyábamos el Memorándum, de ser
traidores a nuestra sangre. Y dos familiares que perdieron a sus hijas, que ni siquiera movieron
un dedo para que se le permita tratar su enfermedad a Héctor Timerman, para que no se
muera antes de lo que debía ser, no hicieron nada. No tienen altura moral, ni ética para hablar.
Seguramente ahora, para el aniversario, algo van a decir de todo esto y la traición: Es una
vergüenza.


Nisman, Macri y las caretas que se caen:


SB: En estos veintiséis años, le sacaron muchas caretas, que se cayeron, de los impresentables
de los que, por tener un pedacito de poder, utilizaron a los muertos y los van a seguir
utilizando. Por eso digo, esas “cucardas”, yo las guardo muy preciadamente enmarcada en
esos marquitos que, cada vez que uno las ve o las recuerda o se las hacen recordar, sí, esa me
la dijo tal, esa me la dijo Macri. Otro encubridor del atentado de la AMIA, lo digo y te pido por
favor que lo pongas: ese mal nacido ordenó a proteger a Mullen y Barbaccia, porque son sus
amigos. En el último juicio, ante el silencio cómplice de la AMIA y DAIA, ese tipo dijo en una
nota, cuando a mí me pinchan los teléfonos y, yo, lo acuso a él (porque así la investigación lo
daba), de Alberto Nisman (porque hay que decirlo) en la investigación que colaboraba Alberto
Nisman, se determinó que él tenía que ver y que, en su gobierno (al igual que ahora) habían
generado una SIDE paralela para escuchar al otro. Ese mal nacido, es encubridor del atentado
de la AMIA. Mauricio Macri no tuvo mejor idea que, en un programa de Mauro Viale, cuando le
nombra “aquí estuvo Ramón Puerta, que estuvo con Sergio Burstein y bueno, lo acusó de haber
sido también el que generaba las escuchas ilegales dice: “ese loquito, está loco ese muchacho.
Yo quiero saber de qué vive, de qué trabaja. ¿Quién es ese?” “bueno” le dice (Viale), le mataron
a la mujer, la ex mujer, a la mamá de sus hijos” “Qué tanto lío si era la ex mujer” Entonces, ese
mal nacido, Mauricio Macri, demostró quien era y, la dirigencia comunitaria, estaba del lado de
Macri. Y todos sostuvieron a Mauricio Macri, habiendo nombrado, él, a “Fino” Palacio como
Jefe de Policía, cuando Fino Palacios estaba a punto de ser procesado por encubrimiento en el
atentado de la AMIA: Todos esos personajes aglomerados, amontonaron, hicieron, están
haciendo, y van a ser lo imposible para que no se sepa la verdad. Porque, cuando se sepa la verdad, va a quedar demostrado que ellos -por acción u omisión- son responsables de que no se haya descubierto la verdad. Que colaboraron para que no se sepa la verdad.

Los nuevos tiempos políticos le brindan alguna esperanza:


SB: …Pero algún día llegará: por una persona, por un arrepentido porque los tiempos políticos
cambiaron y va a surgir la verdad. Y nos vamos a asombrar cuando surja la verdad
. No tengo
ninguna duda, y muchos de esos nombres, van a estar involucrados no tengo ninguna, ninguna
duda. Todavía las promesas del gobierno Israelí no se han traducido en realidades. Todavía nos
deben dos embajadores (Ytzhak Aviran y Daniel Gazit) ldecirnos los nombres, de aquellos que
ellos dijeron públicamente, de los autores tanto de la Embajada como de Amia. Israel ya supo
quiénes eran. Y se encargó de ellos y “están en un otro mundo”. No logramos que Israel nos
permita que, estos señores, declaren y que nos digan los nombres, todavía no lo pudimos
lograr.
RM- Vos crees que en algún momento esto va a suceder? Cuando se desclasifiquen esos
documentos ¿o creés que antes de eso?
SB- Los documentos, muchos de ellos, ya están desclasificados. Te voy a contar un documento
hace poquito la cámara de casación integrada por Irurzum y Llorens renovaron la investigación
del atentado, para que no se caiga la causa por el tiempo transcurrido. No se va a caer porque
la causa ya está aceptada y es una causa de Lesa Humanidad determinada de esa manera del
renunciante, Canicoba Corral, juez Natural de la causa, pero cada seis meses la renuevan y
¿Cómo la renuevan? y copie y pegue y copie y pegue. En cierta declaración, dicen (y) dan por
cierto y les dicen que profundicen la investigación a la fiscal (que es donde está derivada la
causa) sobre aquellos que son los responsables. Entonces mi pregunta que fue, desde los
distintos medios que uno tiene, que junten a Irurzum y Llorens y que nos digan los nombres de
quienes son, cuando uno lee y relee la causa y no salen los nombres de los culpables. Lo único
que sale en la causa, son señalamientos o chusmeríos. Para que la gente entienda: esos
chusmeríos, que son los informes de inteligencia, que no es más que eso: un informe de
inteligencia. Es una data que surge de un desconocido, una información que viene de, vaya uno
a saber de dónde y nos dicen que tal persona estuvo en tal lugar o tal persona tuvo que ver con
la familia. La Justicia tiene la obligación de, en base a esa data y en profundizar desarrollar con
medios necesarios, para ver cuánto hay de verdad en eso o cuanto esa persona haya cometido
o la cercanía con alguien.


El entrevistado me saca la pregunta de la punta de la lengua y retruca:


¿Y cómo se hace eso? Aquí viene lo tragicómico: por ejemplo, hace 20 años o más, que se están
haciendo escuchas sobre distintos teléfonos, de diferentes personas sospechadas. En 20 años,
en resumen, lo único que se ha logrado, es determinar que estas personas saben hablar en
árabe.
En muchos casos hay cada 8 horas se van relevando personas: cada 8 horas, 3 turnos
para ponerse un auricular y estar atento aun aparato a ver, si un teléfono -que hace mas 5
años que no se utiliza, que está dado de baja- a ver si alguien lo utiliza, a ver si se activa o no.
En todo ese trabajo infernal que han hecho, no han podido encontrar una sola prueba
“judiciable” que señale al estado de Irán
. Ni siquiera ni a ninguno de los que están acusados,
ciudadanos iraníes o este el famoso libanes (que decía que era colombiano), que también se
ocupó el impresentable fiscal Basso. Que, desde que está se ha sentado en la causa, para hacer
absolutamente nada. Ni le conocemos ni la cara y lo único que ha hecho es decirnos que
Salomón Herrera está en el Líbano y públicamente le vuelvo a repetir, ahora, desde este medio
que, si quiere, hasta tenemos la foto de donde vive Salomón Herrera, que eso se sabe hace mil años. No es ningún secreto: su cuñada ha dicho que, sí, que ya lo visitó. Encontramos donde
está. ¿Y? ¿dónde está la prueba que tiene que ver con el atentado de la AMIA? Están sentados
sobre la causa.


Sobre el nuevo fiscal de la Unidad AMIA, Gonzalo Miranda:

SB: Ha llegado un fiscal hace 1 mes. Se presentó, le agradecí que se presentara, “por lo menos
Usted no hace como su compañerito, que todavía no le conocemos la cara, espero que Usted
traiga sangre nueva y avancemos en la causa. A los pocos días, este señor, dijo -a menos de 30
días (de asumir)- que él apoyaba la hipótesis y que el camino correcto es la pista Iraní.
RM: Apoyando lo actuado por Alberto Nisman…
SB: ni más ni menos. Yo lo desafío a que, públicamente, a que juntos nos sentemos y leamos la
causa en menos de un mes.
RM: Es imposible. Cualquier persona que tiene un acercamiento a una causa y más ésta con 26
años y (interrumpe)
SB: y miles de fojas. leer en menos de un mes los miles de fojas que tiene la causa. Quiero que
me explique en qué se basa esta afirmación. Este señor habrá llegado con muchas medallas
pero, en definitiva, se sumó al cuentito de lo que le dijo Basso, o viene con la orden de quien lo
determinó como Fiscal, el Procurador Interino (Eduardo) Casal. Todavía no me explico cómo
todavía no fue removido del cargo porque para declarar otro Procurador Interino, es una
decisión presidencial hasta que se pueda nombrar con acuerdo del Senado a Daniel Rafecas
RM: Es una de las deudas pendientes…
SB: Son personajes que no hacen nada o, en realidad, hacen que pase el tiempo y que,
nosotros, lo que queremos saber la verdad fundada en justicia. Fundada en un juicio justo para
que, tanto las víctimas, como toda la sociedad argentina, podamos vivir en paz. Siguen
poniendo palos en la rueda y confirmando lo hecho por Nisman que, en pocas palabras, no
hizo absolutamente nada.
Si alguien me demuestra que, Nisman, hizo algo, yo nunca más digo
una palabra. lo que hizo era todas mentiras: Berro, el inmolado, los autos que iba a encontrar,
todo lo que hizo o ya estaba o no sirvió para nada. Y si no, estudien la causa
Nisman y sus pies de barro
RM- El juicio que inicia en 2001 y que absuelven a todos en 2004, y obliga a un nuevo juicio de
los integrantes donde -ahí sí- Mullen y Barbaccia están incluídos pero Alberto Nisman, que
había participado de la investigación, queda fuera de ese pedido de juicio. Eso se debe al
supuesto próximo nombramiento como fiscal de la Unidad Especial o simplemente al tribunal
se le escapa que Nisman no había colaborado en nada y que también era parte de este
encubrimiento.
SB- A Nisman ingresa a la causa en 1997 como Fiscal del juicio, Entró para representar desde lo
fiscal, en el juicio basado en la instrucción. En un momento le pide a Mullen y Barbaccia cuando
surge el tema del pago a Telleldín ¿Cómo ustedes no me dijeron esto cuando era evidente? y le
contestaron “no hacía falta que vos lo sepas. Cuanto menos sabes, mejor. Porque entrabas de
forma cristalina en la causa”. Eso fue público. Nosotros lo obligamos a Nisman a apoyar a
Mullen y Barbaccia porque, en ese momento, todavía creíamos en la investigación y dimos
una conferencia de prensa en la puerta de Comodoro Py, porque todavía creíamos en estos
dos personajes que fueron los fiscales de la investigación y nos costó mucho aceptar que los policías no eran, porque nosotros fuimos parte, junto con la AMIA y la DAIA, de esa mentira.

Con una gran diferencia: nosotros ignorabamos el pago. Cuando preguntábamos y exigíamos
que nos digan la verdad, nos decían que no existió el pago inclusive se lo dije a Galeano, que
nos mintió en la cara, le dije: «Galeano, presentate a declarar esto, porque se nos está cayendo
la causa a pedazos». Causa en la cual habían transcurrido diez años para que se lleve adelante
y nos dijo nuevamente: «yo nunca jamás supe de esto, jamás tuve dinero a mi disposición para
pagarle a nadie».
Y nosotros aun, al terminar el juicio, obligamos a nuestro abogado, Julio Frederick, que en su
estudio nos dijo «no tengo elemento para poder acusar a los policías, esto es una mentira y
nosotros le pedimos “acusá”, porque ni siquiera nuestro abogado podíamos creer que
habíamos sido los boludos, que nos habíamos comido todos los sapos. Habíamos asistido a la
gran traición, a la verdadera traición de los que traicionaron a sus orígenes y, cayendo en la
trampa, de que esto fue un tema judío, cuando nos permitimos encerrarnos en que esto
había sido un tema judío y no un tema contra la Argentina. Y tardamos mucho en salir de ese
espacio en que nos habíamos encerrado.

Se arrodillaban ante los de la SIDE, Stiusso, a Miguel Ángel Toma, a Duhalde (que no permitía
declaren los agentes de la SIDE) porque entonces se iba a saber que, realmente, había habido
un pago. Pero Alberto Nisman no tuvo que ver en la investigación. Alberto Nisman se separó
cuando vió que estos personajes (Mullen y Barbaccia) se caían y se apartó. Probablemente, ya
en ese momento, se le había prometido de que, si él tomaba esa actitud o por la actitud que
tomó, si había una fiscalía, por eso empezó a retumbar su nombre y creo -sin ninguna duda-
que, hasta estuvo Stiusso, atrás de todo eso.

RM: A eso quería llegar, El plan Nisman de escalar judicialmente, su agenda, pero la pista iraní
no era muy fuerte. Pero sí lo que armaron para que pareciera fuerte. Engañar con una
arquitectura de servicios y embajadas, un ejercito de gente muy bien preparada para hacer
estos ocultamientos contra gente común.
SB: Si, si. Unos Don Nadie le sacaron la careta. Fue así porque la mentira tiene patas cortas. A
la larga, a la corta, vos te das cuenta que es una mentira. Más en un tema judicial donde se
necesitan pruebas que nunca aparecieron. Eso es fundamental, desde el mismo momento de la
bomba, desde Israel, llegó la orden y tuvo un cómplice ideal. El cómplice ideal se llama Carlos
Saul Menem que, en sociedad y hermanado con el gobierno Israelí, hizo todo los deberes para
que esto se señalara y se cerrara.


La complicidad de Menem


SB: Si vos esto lo haces un problema judío y no un problema argentino, entonces estás
reduciendo, estas achicando el efecto que ha producido y, encima, condenás a las víctimas
porque estaban, casualmente, en un lugar donde es Judío y el ataque fue contra los judíos y
mataron algunos judíos y mataron a algunos católicos y no católicos pero no es un tema
argentino, no fue un ataque, no se vulneró nuestra soberanía y ahí tuvo el cómplice ideal con
Carlos Saul Menem. Lo determinó el gobierno Israelí desde el primer momento, cuando llega la
orden y se ponen de acuerdo en decir esto fue Irán. No se había disipado el humo todavía, el
polvo estaba en el aire, cuando ya se estaba acusando a Irán. Tenemos un ex fiscal general
(Germán) Moldes, que llegó a los pocos minutos del atentado, como fiscal subrrogante en ese
momento, cuando ya estaba en las cercanías, se agachó frente al desastre, levantó un pedazo
de metal y dijo: «esto fue por una camioneta Traffic».

RM- Dios mío…
SB- Este es Moldes
RM- Sí, ya sabemos quién es Moldes…
SB- Otro cómplice del encubrimiento del atentado a la AMIA.

EL Ghetto de Once

SB: Fíjate vos, como quiere ser un tema judío (y por esto me critican mucho). Yo no entiendo
todavía cómo, a veintiséis años, la comunidad argentina judía, no se revela ante los hechos que
son evidentes. Ante las mentiras que surgen permanentemente. Ante sostener la falta de
respeto a los familiares, tratándonos de traidores y permiten que sigan existiendo las vallas
alrededor de todos. Que son en los edificios o los centros comunitarios que pertenecen a la
comunidad argentina judía. Esos ghettos que se han levantado, como única protección contra
los edificios y “contra los que habitan esos edificios” o asisten a esos edificios. Son paredones o
tambores llenos de cemento y no se les cae la cara de vergüenza, de tener que ver a sus hijos
que, cuando salen de una escuela, los más chiquitos, se tienen que levantar en puntas de pie
para ver al otro lado. Porque tienen un paredón enfrente, porque están señalados como
judíos. Lo único que les falta es que acepten que le pongan una estrella amarilla en el pecho,
no les da vergüenza de vivir en ghettos, de no vivir en libertad, de no gozar la libertad que
goza cualquier ciudadano argentino que no pertenece a la comunidad judía
. Y eso está
siendo sostenido por la dirigencia comunitaria porque, de esa manera, se victimizan y hasta se
quieren comparar con el Holocausto. Se desgarran las vestiduras y, cuando alguien habla,
inmediatamente apelan al Holocausto, faltándole el respeto a seis millones de judíos
masacrados. Callándose la boca cuando, un tal Claudio Avruj, ex Secretario de DDHH, para
defender a Peña, ex jefe de gabinete de Mauricio Macri, dijo «no fueron treinta mil», no tuvo
mejor idea que decir: «yo entiendo lo que quiso decir este señor, porque yo fui director
ejecutivo de DAIA, yo fui ex presidente del Museo del Holocausto en la Argentina y, puedo
asegurar y puedo decir, que yo no puedo asegurar que no fueron seis millones de judíos
masacrados en los hornos, podrían haber sido cinco millones, cinco millones y medio” siempre
menos nunca más . Este impresentable, que vanalizó a tal punto el Holocausto, no tuvo una
sola palabra de la dirigencia comunitaria. Nadie dijo nada, nadie. Nadie dijo nada.
Eso, sí, a mí me tildan de que no hay peor antisemita que un judío, y pusieron mi imagen y la de
Jorge Elbaum, este señor menospreció, banalizó, le falto el respeto y, la AMIA y la DAIA, no
dijeron nada, no dijeron una palabra. Se victimizan y permiten seguir viviendo en ghettos, no
mueven una… La obligación es del Estado Argentino, de darnos seguridad, ¿Esta es la
seguridad que tenemos? ¿Esta es la seguridad que nos brinda una pobre investigación por
parte del Poder Judicial? para que nosotros tengamos que seguir sosteniendo estos
mamotretos que tenemos que poner por delante, para que no nos metan otro coche-bomba.
¿Esa es la seguridad? Eso es lo que aprendieron los pibes que hoy tienen treinta años, que se
acostumbraron a que eso es normal, a naturalizar ser distintos, a naturalizar ser señalados
como judíos. Hasta a eso hemos llegado. Bueno, esta es la realidad. Por eso la bronca, por eso
la impotencia, por eso el rebelarse. Cuando uno salió a hacer la crítica, que cuando yo dije esto
y empecé a decirlo, no lo digo desde la “comodidad” de mi casa, lo digo desde la comodidad
entre comillas de que mis tres nietos van a escuela judía y son parte de esas escuelas que están protegidos con los murallones.

RM- Abarcamos muchos temas y todos estos siempre van hacia el pasado. Siempre con
perspectiva del futuro, y de la búsqueda de justicia. Y vos recién nombraste a tus tres nietos…

SB: Después de tantos años de dolor, viene el regalo de la vida. Anita cumplió hace poco cuatro
años, es hija de Romina, Joaquín está por cumplir quince años, pasaron muchos años. Después
del dolor, aparecen las alegrías de los nietos, no?
RM- Ese futuro que significa en esos tres nietos, que crees que van a decir ellos cuando tengan
una edad, ya importante o tu edad al momento del 94′, ¿Qué creés que van a ver? no digo
hacer futurología barata, me refiero al hecho objetivo, vos crees que cuando miren para atrás
ellos van a decir se hizo todo, el abuelo hizo todo, ¿o crees que todavía va a haber una duda al
respecto?
SB- No voy a hacer futurología, voy a hacer realidad. Voy a hacer porqué uno hace lo que hace
y no solamente uno, sino todos los familiares más allá de las diferencias o los matices, están
Memoria Activa, APM, 18J, yo pertenecí a todos aquellos que estamos de pie, de una u otra
manera, para saber la verdad. Yo reniego de que sean mis nietos los que tengan que calificar lo
que hizo el abuelo, lo que hizo el Estado Argentino. Tengo la convicción de seguir peleando,
luchando para que nosotros lo podamos decir. Porque, frecuentemente, vos escuchas que uno
está luchando para sus hijos, para sus nietos. No, yo soy egoísta. Yo lucho para mí también. Yo
necesito irme sabiendo quien fue el que mató a Rita. Yo no quiero ser Héctor Timmerman, que
se murió sin haber sabido, aunque finalmente se descubrió, de que Interpol no había hecho lo
que decían y que, aclaró perfectamente las cosas y se les cayó a pedazos esa causa del
Memorándum. Yo necesito saber cómo tantos padres de víctimas, hermanos que han fallecido
y se han ido a las tumbas, se han ido al más allá, a encontrarse con ellos, pero sin que en lo
terrenal les hayan dicho quiénes son los responsables. No quiero irme, voy a hacer lo posible,
muchos estamos haciendo lo imposible y si, no lo logramos, el solo recuerdo de quienes somos
familiares, nuestros nietos, nuestros hijos sepan de que nosotros hicimos lo imposible sin afán
de ningún tipo de recompensa, más que la de devolverle la dignidad a los padres. Que se logra
solamente -como te dije anteriormente- y esto lo dicen las sagradas escrituras: “fundada en la
verdad verdadera, te va a llevar a un juicio justo” y con un juicio justo se va a lograr la condena
para que las víctimas y familiares y la sociedad toda pueda vivir en paz. Para eso peleamos.
Estamos pelando hace veintiséis años porque hubo un Estado cómplice que permitió que no se
sepa la verdad. Entonces estamos nosotros, pero yo aspiro que no sean mis nietos, ni siquiera
sean mis hijos, pero tengo la conciencia tranquila, como algún periodista famoso me dijo: «Y
usted que piensa de todo esto?”, Mire, mire, Morales Solá, estoy muy tranquilo porque el día
que yo me encuentre con Rita, la voy a poder mirar a los ojos. Usted va a tener que agachar la
vista, no tenga ninguna duda. Yo me he equivocado, he salido a decir públicamente: me comí
un sapo, usted es el que alimenta ese sapo”.
RM: Me queda solo agradecerte la lucha:
SB: Te agradezco pero no soy yo solo, ahí esta Olga con Juan desde el primer día, A mí me toco
estar en un grupo donde, prácticamente, era el único que perdió a la mamá de sus hijos, pero
eran los papas de víctimas de pibes, de gente joven, que cercenaron su futuro, sus proyectos, sus posibilidades de tener hijos, de darles nietos…

Yaco, ver a Graciela, desde su lugar de ama de casa, de laburante, tener que salir a luchar con esto, a verla a Graciela putear en ONU,
putearlo al presidente de Irán, desde arriba cuando lo tuvo al lado, esos son cosas inolvidables
y ahí están la gente y los familiares que están en memoria activa con Diana y con Adriana, con
Laura Ginsberg, la única persona que yo conocía que trabajaba en AMIA. Todos ellos todos
ellos, si los que en su momento abandonaron porque no tuvieron más fuerzas, porque tienen
derecho a abandonar. Porque tienen derecho a no hacer. Porque hay quien puede y no puede
y, nadie, es mejor que nadie por el hecho de estar y exponerse. No soy mejor que no lo hizo.
Cada uno hace lo que puede, y en este cada uno hace lo que puede, estamos todos. No soy yo,
somos todos. No me gusta, me da cosa, porque uno puede hacer lo que hace, porque también
hay otros que hacen y yo tengo una manera, de hacer las cosas, que a lo mejor no gusta. Y hay
otros que dicen lo mismo de otra manera que pega, que es más escuchado o no pero que
dicen lo mismo, somos aquellos que nos rebelamos contra la mentira, contra los alcahuetes,
contra los cómplices, que no nos importa cómo se llaman, ni qué lugar que ocuparon, ocupan
o que van a ocupar. Que nos paramos frente a aquellos que, incluso, han hecho posible
muchas cosas que nosotros pedimos pero que, cuando vemos que hay algo que no es correcto,
se lo decimos, porque nuestro compromiso es con las víctimas, con la verdad. Está en aquel
que recibe una crítica de un familiar y sabe aceptarla y entender que, a lo mejor, se equivocó o
que -por lo menos- a nosotros nos produce mucho dolor esas decisiones.
Hay muchas decisiones políticas de gente que uno tiene relación, que uno está en ese sector
político. Yo nunca milite en política, yo empecé a militar y a militar por la vida en el momento
de la bomba de la AMIA porqué cuando volaron la embajada, yo estaba muy cerquita y me tiré
al piso en la escalera que estaba bajando y yo no fui, yo fui aquel como dice el poema,
atribuido a Bretch «el que no hizo nada , porque a mí no me paso» y después cuando entendí
que a mí me había pasado ya habían matado a Rita. Soy parte de eso. Muchos somos parte de
eso. Que sirva para que no digan o no hagan dar vuelta la cara. Total a mí no me pasó. Sí que
pasó. Nos pasó a todos, todos somos sobrevivientes. Estoy cansado de escuchar gente que a
26 años hoy, de una u otra manera, se sitúa, te dice,» yo pase la semana pasada, yo tenía que
ir, yo estaba a dos cuadras, ahí cerca vivía una amiga que, de vez en cuando, iba, yo había
pasado hace una hora por la puerta, yo tenía que ir con mi hermano… Infinidad de personas
dicen eso. Lo que quiere decir, instintivamente, que todos somos sobrevivientes. Todos,
inconscientemente, nos ponemos en lugar de sobrevivientes. Yo no hice nada en la Embajada,
a partir de la bomba, estuve en cada lugar. No importa dónde, porque entendí que no era
justo, era un hipócrita si yo, desde todos los medios posibles, decía no nos dejen solos porque
esto nos pasó a todos y, cuando pasaron otros desastres (que también los hubo) no podía
estar ausente. Porque, entonces, no tenía derecho a seguir pidiendo más nada. Entendí que lo
que le pasa al otro, nos pasa a nosotros. Si querés, lo trasladas ahora con el tema del COVID:
es decir: entiendan que, lo que le pasa a uno, y lo que hace uno, es en beneficio del otro. Esa
idea la aprendí cuando la mataron a Rita, el costo es durísimo.

Rodrigo Mas

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