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Residencias médicas y con malestar porque los que hicieron trampa volvieron a presentarse

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Médicos con resultados sospechosos fueron habilitdos para rendir nuevamente el examen y asi ingresar a las residencias médicas. Enojo por parte de una médica que perdió su chance frente a los tramposos.

El vergonzoso escándalo protagonizado por médicos que aspiraban a ingresar a residencias, quienes hicieron trampa en el Examen Único de Residencias, sigue dando que hablar. En la mañana del 7 de agosto, en las instalaciones del Palacio de la Libertad (Buenos Aires), se volvió a tomar el examen a 117 médicos que aspiran a acceder a sus especializaciones.

Luego de que saliera a la luz que en la primera edición del examen (el cual se tomó el 1 de julio en el Parque Roca) varios profesionales se copiaron a través de una estrategia fraudulenta que incluyó lentes y uso de teléfonos celulares para acceder a las respuestas de las preguntas.

El refuerzo de medidas de seguridad llego tarde. Sobre todo, para cientos de aspirantes que rindieron el primer examen y no tuvieron la posibilidad de volver a rendir. Es decir, que para aspirar a una residencia, deberan esperar al proximo año.

Esta nueva convocatoria incluyó a 141 postulantes, de los cuales solo se presentaron 117, quienes habían obtenido más de 86 puntos en el examen. Sin embargo, los antecedentes académicos de estos profesionales en su carrera de Medicina (completada antes de aspirar a una residencia) no se condicen con los altos resultados de la evaluación e, incluso, generan dudas.

«Lo más justo hubiese sido que todos los que rendimos para residencias en Buenos Aires rindiésemos de nuevo y para puntuarnos otra vez, aunque ahora en condiciones que garanticen que no habría falencias. Porque muchos de los que están rindiendo hoy de nuevo se copiaron en el primer examen, y dejaron afuera a quienes no lo hicimos”, indica la mendocina, quien egresó de la Facultad de Ciencias Médicas UNCuyo.

No hicieron trampa y quedaron excluidos

María Vargas es mendocina y tiene 28 años. Completó la carrera de Medicina en la UNCuyo y obtuvo su título en abril de 2023. Actualmente, trabaja en el Hospital Español como médica generalista.

«Todos salimos con el título de médico general. Algunos eligen empezar a trabajar primero y otros hacen especialidad. Para esta especialidad se rinde un Examen Único de Residencia unificado, y las residencias toman otros cuatro años», resume la mendocina.

Este examen único es el que se tomó el 1 de julio pasado, y donde luego se conocieron detalles de la fraudulenta maniobra que llevaron adelante grupos organizados de aspirantes para poder copiarse utilizando gafas con cámara y teléfonos celulares, entre otros recursos. En pocas palabras, con los lentes filmaban las preguntas del examen, luego pedían ir al baño y allí, con sus celulares, buscaban en la bibliografía las respuestas a las preguntas.

Al conocerse los detalles de esta trampa, las autoridades nacionales decidieron poner la lupa sobre 268 casos sospechosos de estudiantes que habían superado los 86 puntos (sobre 100) en el Examen Único de Residencia. La semana pasada, se informó que 141 de esos estudiantes deberían volver a rendir.

Diferencias al rendir en Mendoza y en Buenos Aires

El orden de mérito para aspirar a ingresar a las residencias se obtiene teniendo en cuenta el resultado del Examen Único y el promedio de notas de los primeros seis años de la carrera de Medicina (general).

Mientras que el Examen Único de Residencia es uno solo -independientemente de la especialidad-, al momento de confeccionar el listado del orden de mérito se tiene en cuenta y se separan según la especialidad. En el caso de María Vargas, aunque ella vive en Mendoza y rindió en una de las aulas de la Facultad de Medicina de la UNCuyo, aspiraba a una residencia en Buenos Aires.

Según describe la médica, en Mendoza hubo diferencias respecto a las condiciones e instalaciones en que se rendía, sobre todo si se compara con el procedimiento en Buenos Aires.

La profesional de la salud destaca que, en caso de que alguno de los aspirantes que rindió en Mendoza quisiera ir al baño, le exigían que dejase el teléfono celular en el aula, al tiempo que una persona acompañaba hasta la puerta. Ello impedía que hubiese conversaciones.

«Lo que pasó en Mendoza fue la contracara de lo que ocurrió en Buenos Aires. En Parque Roca había solamente sillas para rendir, estaban todas pegadas entre sí -lo que hacía que fuese súper fácil copiarse- y la gente se sentaba por orden de llegada. Varios grupos que habían ideado todo para copiarse llegaron y se sentaron juntos», describe Vargas.

Las incongruencias entre las notas del Examen Único de Residencia con el rendimiento académico previo no fueron los únicos indicios que llevaron a sospechar de los 268 aspirantes que obtuvieron más de 86 puntos. También las diferentes notas entre quienes apuntaban a una residencia en el Hospital Británico y el resto de los potenciales residentes.

El Británico es uno de los pocos hospitales que no está adherido al examen único y toma su propia evaluación unos días antes. El detalle fue que, cuando se compararon los resultados entre quienes aspiraban al Británico con quienes lo hacían a las otras residencias, la brecha era considerable.

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