Con ausencias como las de Donald Trump y Xi Jinping, líderes de dos de las principales potencias emisoras de gases contaminantes, se desarrolla en Brasil una nueva cumbre climática a diez años del Acuerdo de París.
El calentamiento global es consecuencia directa de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las principales potencias industriales. Esa contaminación se propaga rápidamente por todo el planeta y termina impactando con mayor fuerza en los países más pobres, que cuentan con menos recursos para enfrentar los efectos de un clima cada vez más extremo.
Sin embargo, los grandes responsables de este escenario estarán ausentes: el primer ministro de la India, Narendra Modi, no asistirá, al igual que Trump, mientras que Xi Jinping delegó su participación en el vicepresidente.
Acompañado por Gustavo Petro y Gabriel Boric, Lula deberá ingeniárselas para conseguir el respaldo financiero de los países más ricos. Durante diez días buscará aportes para fortalecer el Fondo de Bosques Tropicales para Siempre.
El desafío no será menor. Convencer a las grandes economías de invertir en un futuro más verde, en un contexto global marcado por tensiones políticas, crisis climática y desconfianza internacional.
“(Las Cop) Constituyen el único espacio de representación, donde todos los países tienen voz y voto en las mismas condiciones. No hay otro lugar así. Entonces eso le da un lugar de relevancia a la cumbre del clima. Lo que pasa, al mismo tiempo, es que si uno mira los números, en el segmento político de alto nivel que se celebró a semana pasada, vinieron menos de 60 jefes de Estado de los 200 países que tienen presencia“, advierte Fermín Koop, editor adjunto para América Latina en Dialogue Earth y uno de los principales analistas de las cumbres climáticas.
«Esa cifra habla un poco sobre el futuro de las Cop, pero también del momento que atraviesa el multilateralismo, que afecta a cualquier tipo de foro mundial como este. Los discursos de Trump, Milei y gobiernos más extremistas, que cuestionan el consenso de Naciones Unidas, le quitan peso“. Y continúa: “En las cumbres todo se vota por consenso y ello vuelve muy dificultoso los procesos de votación, ya que si se opone uno no se aprueba. Entonces hay países que proponen reformas vinculadas al voto por mayorías, lo que permitiría avanzar un poco más rápido en acordar cosas“.
Las ausencias en mítines internacionales, las cuales pueden resultar habituales en la diplomacia internacional, no eran tan habituales en las cumbres del clima. Se consideraba que el calentamiento global consistía en un problema lo suficientemente serio como para reunir a los principales referentes de cada país.


































