El Presidente no va a modificar el rumbo. Salvo por la ausencia de «Lule» Menem, el esquema político de la toma de decisiones se mantiene como hasta ahora, sólo que cambiaron el nombre.

Luego de la derrota en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, el lunes el gobierno de Javier Milei, intentó mostrar algún tipo de reacción con dos reuniones de gabinete y con el anuncio de la conformación de «tres mesas» políticas. Se tratará de una mesa «nacional», que ya existía y en la que seguirá estando Martín Menem, pero no Lule; una mesa «federal» para intentar retomar el «diálogo» con los gobernadores; y una mesa «ampliada» para la provincia de Buenos Aires, en la que seguirá estando Sebastián Pareja, aunque buscarán diluir su poder.
A última hora del lunes, el vocero Manuel Adorni, anunció que «el Presidente de la Nación tomó la decisión de conformar una mesa política nacional». Dijo que la misma será presidida por él y que estará conformada también por: Karina Milei, Guillermo Francos, Patricia Bullrich, Santiago Caputo, Martín Menem y Adorni. No mencionó a Eduardo Lule Menem, que venía siendo parte de esos encuentros y que está en el centro de la escena por el escándalo de las coimas en ANDIS.
Luego, añadió que Milei también instruyó a Francos «a convocar a una mesa de diálogo federal con los gobernadores». Esa nueva «mesa provincial ampliada», tendrá su primera reunión este martes a las 14 en Casa Rosada.
Hay quienes aseguran que el Presidente confirmó «frente a todo el Gabinete» que Pareja seguirá al mando de la campaña bonaerense y que «le pidió conformar una nueva mesa política de cara a la próxima elección de octubre», sin embargo, lo cierto es que él fue uno de los más cuestionados por la derrota. A partir de ahora, las decisiones se tomarán entre más actores. Entre ellos, se sumarán a la mesa más representantes del PRO e intendentes como Diego Valenzuela. El miércoles, habrá una nueva reunión de gabinete.
El armado de los Menem, hizo que en Corrientes la Libertad Avanza no llegue a un acuerdo con el gobernador Gustavo Valdés y que el candidato violeta que presentaron, Lisandro Almirón, quede en cuarto lugar. Además, Valdés quedó ofendido y en leyes claves que pasaron por el Congreso nacional, sus legisladores votaron en contra de la Casa Rosada.
Lo cierto es que, más allá de los cierres de listas que encabezaron los Menem y que generaron malestar político con los gobernadores, ellos ya estaban enojados con la Casa Rosada por el recorte brutal de fondos que le fueron aplicando desde que comenzó la gestión. Ese destrato a los mandatarios provinciales no empezó ni fue obra solo de los riojanos. Además, difícilmente los 13 puntos de diferencia que hubo entre el peronismo y la Libertad Avanza, hubiesen desaparecido si los candidatos en la provincia de Buenos Aires los ponía Santiago Caputo y eran, miembros de la patrulla digital o de las «Fuerzas del Cielo», como el twittero Daniel Parissini, alias «el Gordo Dan», o el secretario de Culto, Nahuel Sotelo.
El resultado del domingo hizo que todos los cañones apunten contra los Menem y Pareja. Pareja, de hecho, fue el primero que tuvo que salir a dar la cara el domingo en el búnker y, en el escenario, admitió sus «errores». Si bien habría sido ratificado por el Presidente, la intención es que su poder sea licuado en la «mesa política bonaerense».
Por la mañana, los gobernadores nucleados en el espacio «Provincias Unidas» se reunieron por Zoom. De ese encuentro participaron Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
También se sumó por primera vez de manera formal Gustavo Valdés. El gobernador de Corrientes dijo que a la administración de Milei «le hace falta más humildad y sensatez para escuchar al interior del país, que produce y trabaja todos los días para sacarlo adelante», y convocó a «dejar atrás las peleas y construir una verdadera agenda federal».
La incógnita es de qué manera reaccionarán los gobernadores ante este intento de la Casa Rosada, después de la estrepitosa derrota en la provincia de Buenos Aires, de tender puentes con ellos de cara a las elecciones de octubre. Milei, la noche de la derrota, dijo que su gobierno no iba a retroceder «ni un milímetro» en su política de ajuste y, es más, anunció que «vamos a acelerarla y profundizarla más». Hay que ver cómo hace para enfrentar la contradicción de seguir ajustando y «amigarse» con los gobernadores, ahora que los necesita.

































