«Uruguay SUB200», una expedición científica, la cual congrega a un amplio consorcio de instituciones uruguayas y de otros países junto al Schmidt Ocean Institute.
Debido al furor argentino por la misión científica al cañón submarino Mar del Plata, este sábado por la mañana zarpó el buque Falkor (too) desde la ciudad uruguaya de Montevideo con rumbo al océano profundo. Se trata de una nueva expedición marina, nombrada Uruguay Sub200, y además se trata de un proyecto científico inédito.
«Nos encontramos en el extremo sur del área de estudio, en aguas subantárticas, a 280 kilómetros al sureste de Montevideo, a 217 kilómetros de Punta del Este, y a 666 kilómetros de Rivera, a una profundidad de 143 metros, en una plataforma externa de suave pendiente», informaron.
La misión tratará de explorar zonas submarinas entre 200 y 3.500 metros de profundidad. En esas profundidades, se presentan «fondos arenosos y posiblemente una depresión con forma de ‘pockmark’, donde podría coexistir fauna quimiosimbiótica debido a la alta concentración de materia orgánica o los bajos niveles de oxígeno». «Estaremos allí durante cuatro horas, probando el equipo y todas las muestras recolectadas para ajustar nuestros métodos de trabajo», detallaron.
Furor por la misión submarina en Argentina
“Talud Continental IV” la campaña científica que inició el 23 de julio y concluyó a principios de agosto, estuvo liderada por un equipo de instituciones argentinas con el respaldo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Gracias a la transmisión de las imágenes del fondo marino, miles de usuarios pudieron seguir en directo la misión para observar, entre otros, a corales de aguas frías, estrellas de mar, crustáceos y peces de profundidad., se llevó adelante con la participación de más de 20 investigadores argentinos y un gran grupo de especialistas de otros países.
El objetivo de esta misión era estudiar la distribución de especies y su relación con variables ambientales, topográficas y oceanográficas, entre otras. Gracias al streaming muchos usuarios podían comprender las maravillas del océano.
Sin embargo, más allá del objetivo principal, los científicos del Conicet y los propios investigadores del Schimid Ocean Institute se sorprendieron a lo largo de esas semanas con otro fenómeno social de gran importancia: la enorme repercusión que tuvo la difusión de este contenido de forma gratuita y masiva en la comunidad argentina. Más de 100.000 personas se llegaron a conectar en simultáneo a un vivo para acompañar a los científicos en su tarea y aprender sobre las maravillas de la biología marina.

































