Norberto Cristian Graf, señalado en el caso como principal sospechoso, dio tres teorías sobre el hallazgo. La víctima se identificó como Diego Fernández Lima, asesinado en 1984.
Norberto Cristian Graf, ofreció varias teorías sobre el origen de los huesos enterrados en el patio tras confirmarse que pertenecen a Diego Fernández Lima.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró identificar al joven gracias al ADN y estableció que su muerte fue violenta, con indicios de un intento de descuartizamiento. Por otro lado, la fiscalía a cargo del caso, dirigida por Martín López Perrando, recibió el nombre de Graf por parte de un testigo. Aunque hasta hace pocos días no estaba vinculado al caso, el hombre de 58 años vivió en el lugar donde se encontraron los restos.
Graf, registrado como empleado en gestión de oficinas, vive en la casa de la avenida Congreso donde ocurrieron los hechos. Él y Diego Fernández Lima eran compañeros desde preescolar y asistían a la misma escuela técnica cuando Diego desapareció.
El sospechoso aún no declaró ante la fiscalía. La investigación sigue abierta para esclarecer la muerte de Diego, confirmada por el EAAF mediante el análisis del ADN y las lesiones en los restos.
Graf, sus teorías y el contacto con los trabajadores
Daniel Scarfo, licenciado en Seguridad e Higiene que supervisaba una obra cercana, el 20 de mayo, día del hallazgo, un colega le avisó sobre la presencia de restos óseos en el predio. Cuando llegó, ya estaba la Policía y los restos estaban acordonados.
En medio de la conmoción, apareció Graf, quien se mostró tranquilo y conversó con los obreros. “Estábamos en la puerta todos y empezó a hablar con nosotros, pero bien. Comenzó a dar la hipótesis de que probablemente eso había sido porque antes fue iglesia hace muchos años, que podían ser los restos de un cura que lo habían enterrado”, contó Scarfo. Además sugirió que pudo tratarse de restos vinculados a un establo o que los huesos venían en un camión de tierra que había pedido para nivelar el terreno al hacer la pileta.
Scarfo también contó que semanas antes, Graf se había acercado a preguntar por un corte de agua en el barrio, y que siempre se mostró cordial. Luego del hallazgo, solamente tuvo algunos contactos breves con los trabajadores.
El hallazgo se produjo al hacer trabajos de perfilamiento en la medianera de la propiedad contigua, y al remover tierra, los huesos cayeron hacia el predio donde vivió Cerati. “Por eso no es de Cerati, sino del vecino hacia Cerati”, aclaró Scarfo.
La obra estuvo paralizada alrededor de 15 días y, aunque Scarfo aún no declaró, su testimonio es una de las piezas más cercanas a Graf, único sospechoso en la causa.