Inicio Actualidad Causa Qunita: Odio de clase

Causa Qunita: Odio de clase

648
0

Por Gaston Garriga

 La causa Qunita sólo se explica desde el odio de clase, ese que cuando los gorilas pierden intentan disimular un poco y cuando gobiernan despliegan como su mayor política pública. Acá hay un dato que (cómo si hiciera falta) lo confirma. Viajemos en el tiempo a julio de 2017…

Paco Olveira era el párroco de la Isla Maciel, una comunidad donde lo que sobran son necesidades y carencias. Como lo que estaba en discusión era la calidad de las cunitas, pero no de los demás elementos que conformaban el kit, Paco los reclamó para sus fieles. Primero  al ministro de Salud, Lemus. A falta de respuesta, a través de la agencia ATAJO, a la justicia. Si el problema era con cunas, nada impedía entregar portabebé, indumentaria, termómetro digital, toalla y toallón, babero y cremas, ropa de cama, juguetes, una guía y el kit de viaje.

La Justicia comprendió lo mismo que Paco. No había razones para abandonar en un galpón 27 mil kits que podían mejorar la vida de madres y bebés. El titular de la Ufises Gabriel de Vedia y el titular de Acceso a la Justicia del MPF, Julián Axat, dictaminaron en ese sentido. También un fallo de Tribunal Oral Federal número 1 ordenaba a Lemus que “en el plazo perentorio de 30 días comience con la distribución de todos los elementos de los 27.200 kits almacenados, con excepción de las cunas y los sacos de dormir”. ¿Qué hizo el entonces ministro Jore Lemus? Nada. Desconoció el fallo. Los elementos no cuestionados del kit Qunita nunca llegaron a sus beneficiarios, a pesar de que no había razones para retenerlos. No había razones técnicas, pero había profundas motivaciones políticas.

En 1955 quemaron juguetes, sábanas y frazadas de la Fundación. La  interventora Marta Ezcurra se escandaliza xq “la atención de los menores era suntuosa, incluso excesiva, y nada ajustada a las normas de sobriedad republicana q convenía para la formación austera de los niños”.

En 2015-2019 como en 1955, inventaron causas para liberar su odio, para perseguir sin elementos a dirigentes peronistas. Pero también buscaron castigar x todos los medios al pueblo, privarlo de derechos, denigrarlo, humillarlo y maltratarlo.

Solemos repetir que el ser humano evoluciona pero el gorila no. El problema no es que nosotros repitamos frases de Perón, sino que ellos repitan lo peor de la conducta de sus antepasados. En este caso, el odio de clase como política pública, como eje articulador de un gobierno.

Ahora que la causa Qunita se cae como un piano, es oportuno recordar este hecho. No es central, pero es muy ilustrativo de qué los movía. Nunca supimos dónde quedaron esos kits. A los barrios pobres nunca más llegaron. A confesión de parte, relevo de prueba.

Comente con Facebook